La ansiedad es una emoción con muy mala prensa y realmente se lo ha ganado a pulso. La ansiedad es uno de los trastornos mentales más habituales, y sus síntomas son tremendamente molestos. Es una realidad que este trastorno puede llegar a destrozarnos la vida. Pero no toda la ansiedad es mala, es solo el desconocimiento que hay sobre ella lo que nos hace pensar así.
La ansiedad es una respuesta fisiológica normal y necesaria en situaciones nuevas y amenazadoras, como puede ser una entrevista de trabajo, un examen, o incluso, una primera cita con esa persona que tantas ganas teníamos de conocer. La ansiedad a niveles adecuados, nos ayuda a mantenernos alerta y enfocados en el problema a resolver, así que en ocasiones, un puntito de ansiedad es muy necesario.

Entonces, podrías preguntarte cuál es el problema de la ansiedad. El problema surge cuando las sensaciones de miedo y preocupación que acompañan una ansiedad, se apoderan de nuestro día a día, manifestándose de formas tan intensas, que se vuelven insoportables.
La ansiedad es un problema cuando las reacciones físicas típicas que lo acompañan, como son las taquicardias, la sudoración, la tensión muscular o mareos, nos impiden llevar una vida normal, llegando a provocar incluso que nos quedemos encerrados en casa asustados y desesperados.

 

¿Cómo puedo diferenciar si la ansiedad que siento es normal o patológica?

 

Por ejemplo, al cruzar una calle nuestra ansiedad normal nos ayudará a ser precavidos y mirar a ambos lados para ver si vienen coches, o usar los pasos de peatones y semáforos para cruzar con seguridad, sin embargo, la ansiedad patológica, puede provocar que pensemos que los vehículos van demasido rápidos para cruzar o recordar algún atropello que conozcamos, esto nos hará sudar, ponernos tensos, nerviosos e incluso que nos falte el aire o nos tiemblen las piernas y provocar que regresemos a casa y nunca crucemos una calle.
Como puedes ver, los síntomas de la ansiedad, se manifiestan de tres formas distintas, en nuestros pensamientos, en nuestras sensaciones físicas, y también, afecta a nuestro comportamiento.
Algunas preguntas que nos podemos hacer para saber si tenemos ansiedad clínica son las siguientes:

¿Se basa el miedo que siento en una exageración de esta situación?, o es realmente peligrosa.
¿Interfieren estos miedos en mi capacidad de enfrentarme a situaciones amenazadoras o difíciles?
¿Están constantemente presentes los síntomas de la ansiedad de mi vida?
¿He tenido crisis de ansiedad o de pánico?
¿tengo miedo a una amplia variedad de situaciones que para otras personas no son amenazantes?
Si la respuesta es si a alguna de estas preguntas es probable que estés sufriendo un trastorno de ansiedad, pero para asegurarte, lo mejor es buscar la evaluación de un profesional de la salud
mental, un psicólogo.
¿Y si estoy sufriendo un trastorno de ansiedad que puedo hacer?
Antes que nada, no te desesperes, lo peor que puedes hacer es buscar una cura o solución inmediata y milagrosa para eliminar tu ansiedad.

La ansiedad no tiene que eliminarse como ya hemos visto, es necesaria para nuestra supervivencia. La ansiedad tiene que entenderse, y entenderla es el primer paso para recuperar el control de tu vida.
La ansiedad clínica y sus síntomas no son peligrosas si aprendemos a gestionarla. Hay que convertir la ansiedad en tu aliada para poder disfrutar de la vida plenamente. Ten en cuenta que la ansiedad es un trastorno tan habitual en nuestra sociedad, que afortunadamente hay multitud de herramientas comprobadas científicamente para poder tratarla.